El tacto de unos labios cálidos en una fría tarde de otoño.
La esperanza de no perderte, por mucho que el tiempo pase.
Que no se marchiten las cosas, que estas estén en una balanza, sin atisbo de desequibrio.
Un escalofrío recorre su alma cada vez que le besa, no perder esa sensación, no le pide nada más al mundo.
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