Y resbala por tu cuello, por mis labios,
por los besos..
Continua cayendo por los débiles recuerdos,
más y más difusos en su mente.
Por los apagados deseos de su alma.
Cuelga de un resquebradizo atisbo de esperanza,
que el orgullo innato hace desaparecer con mayor rapidez con la que hizo presencia.